quinta-feira, 13 de dezembro de 2007

Muerto*

Había muerto hace varios años y con él todas las personas que lo rodeaban: su familia y sus alumnos. Su mujer era una planta seca a su lado. Sus hijos habían aprendido a hacer lo que se esperaba de ellos. Sus alumnos obedecían la rutina impuesta por la escuela. Ya no sabía si era que sus hijos iban al colegio para él poder trabajar o era que él trabajaba para que sus hijos puedan ir al colegio. Había muerto sin darse cuenta porque todavía podía caminar y hasta hacer el amor con su mujer. Su cajón era su propio cuerpo.
*Diego Martínez Lora.

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